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lunes, 13 de enero de 2020

¿Cómo y cuándo dejar ir a un cliente de su empresa? Por Badiha Sebih para diario El Cronista



"Me costo muchisimo tomar la decisión, pero algunos manejan un ego comercial que me perturbaba. Hasta mi autoestima había empezado a decaer. Hay clientes que te hostigan todo el tiempo con malos manejos. Uno empieza a ser victima del cliente. Me pasó que un cliente me mandaba los precios de la competencia, me decía que iban a verlo otros vendedores. Toda una manipulación psicológica que se transforma en algo metódico. Eso pasa cuando el cliente no valora tu atención ni tu servicio."

Veronica Morillo es vendedora hace 18 años en la provincia de Córdoba. Arrancó cuando tenía 28 años y desde entonces, desarrollo este perfil laboral al que define como un "arte que se aprende en la calle". Mes a mes, Morillo incursiona en capacitaciones para aprender nuevas estrategias comerciales o profundizar en entrenamientos ejecutivos. Lo hace convencida de que siempre hay un conocimiento nuevo por sumar.
Pese a sus casi dos décadas de experiencia y formación, romper el vínculo con un cliente fue para ella un tema que analizó durante semanas, mientras surfeaba en un sin fin de cuestionamientos. "¿Cómo voy a reemplazar esa facturación?", "¿y si no llego al objetivo de ventas?", "¿de qué manera se lo planteo?", "¿cuál será la reacción de esta persona?", "¿qué van a decir mis jefes?", "¿estaré fallando como vendedora o el problema es él?".
Cada incógnita que barajó Morillo es parte de una clásica lista de dilemas que emprendedores o dueños de pequeñas y medianas empresas suelen plantearse cuando la relación con un cliente no está funcionando o se direccionó hacia intercambios pocos fructíferos.
En medio  de la inestabilidad económica que atraviesa la Argentina, abandonar el vínculo con un comprador se supone ilógico, pero dos especialistas consultados por El Cronista Pymes recomiendan archivar la frase "el cliente siempre tiene la razón" y aseguran que tomar distancia de algunos clientes es más rentable cuando las señales de alerta así lo indican. 

"El principal quiebre o error que veo todo el tiempo es qué, si no tenés definido con quién querés trabajar exactamente, no te llega el cliente con el que realmente podés desarrollar tus capacidades o crear algo extraordinario. Quizás la persona con la que estás trabajando no te conoce o no confía en vos, ahí ingresa toda esa desvalorización del trabajo en la que te piden descuento o quieren por un precio bajo un montón de cosas que ni siquiera estaban conversadas", relata Mery Figueroa, experta en ventas, marketing y desarrollo personal. 
De esta manera, Figueroa invita a definir "quién querés ser vos en tu negocio" y forjar un perfil protagonista. Se trata de "un cambio de mirada": "es importante elegir, establer las normas de cómo va a ser la relación con el clientes y comunicarselas. Luego si no se cumple lo pactado, uno puede decidir dejar de trabajar con esa persona. Nosotros elegimos nuestra pareja, nuestros amigos, elegimos hasta el verdulero. No sé de dónde sacamos la idea de que no podemos no elegir a nuestros clientes".
Franco Diaz Ceballos,  coach ontológico y fundador de gimnasio para vendedores, agrega que permanecer en una relación comercial que no fluye frena el desarrollo del dueño de una pequeña o mediana compañía. Lo define como "un ancla". "Constantemente me consultan sobre esto, muchos se quedan en la relación por miedo a no volver a tener otro cliente, miedo a disminuir los ingresos o ganancias, pero esos temores suceden igual porque te quedas en una relación en la que no te sentís cómodo, en la que estás perdiendo energía y la posibilidad de nuevos clientes", sostiene.
Si un emprendedor todavía no asentó las pausas de su negocio, ambos expertos proponen tomarse unos minutos y enumerar los criterios sobre los servicios que brindará, el nicho comercial al que apuntará, los horarios de atención, el modo de contacto con el cliente, la actualización de precios, etcétera.
Esas cláusulas, que preferiblemente deben compartirse por escrito con los contratistas, serán las señales de las primeras falencias  en algunos vínculos. 

Luces de Alerta

"Si ves que ese cliente te está llamando y te duele la panza lo mejor como profesional es dejarlo ir. Una de las cosas a la que más le presto atención es al cuerpo. Es una señal si estoy trabajando con una persona y siento falta de energía o falta de confianza en mí y de mis capacidades. La relación con un cliente debe ser poderosa, en el que las dos partes, estemos sintiendo que damos y recibimos lo mejor", precisa Figueroa.
Al igual que su colega, Díaz Ceballos sugiere que, de todas formas, "existe la posibilidad de tener una conversación previa al corte de una relación". "Hay que hablar sobre lo que está pasando. Quizá la otra persona no estaba viendo sus errores y hasta puede llegar a agradecerme por compartir las inquietudes". Así le ocurrió a Verónica Morillo con el cliente que la presionaba por las visitas de la competencia. Finalmente, él se disculpó por sus maneras y,  aunque el vínculo entre ellos no continuó, el alejamiento ocurrió en los mejores términos.
Díaz Ceballos aclara que luego de ese contacto que se presume incómodo se puede establecer un nuevo acuerdo con condiciones diferentes. Un contrato renovado. Además propone autoevaluarse porque de lo contrario se piensa en el cliente como el único responsable  de una conexión trunca.

El adiós definitivo

Escoger la manera para desentenderse de un cliente es tan personal como cada vínculo. Según los entrevistados, es conveniente dar ese paso por la misma vía de comunicación usada durante la relación comercial. Si bien coinciden en que ninguna plataforma es superadora al "cara a cara", son conscientes que muchos emprendedores no se animan a tener esa conversación personalmente.
"Entonces, como base, hay que mandar un mensaje de whatsapp. Diría que eso es lo menos incómodo. Otro recurso básico es mandar un mail explicando que la alianza no está funcionando, que la relación no está haciendo beneficiosa para ninguno y que lo profesionalmente correcto en esta situación es que cada uno vaya por su lado. Incluso podés recomendarle otra persona para el trabajo", recomienda Figueroa.
La vendedora Morillo, optó por ser directa: "Muchos bloquean los números o no los atienden más. Yo decidí que lo mejor era programar una reunión. Nos entendimos y quedó todo bien, es mi forma de hacer las cosas".
Por último, Díaz Ceballos, aconseja no postergar este proceso "se elija el medio que se elija" para hablar. Insiste en que "lo importante es evitar seguir relacionándose con el otro mientras solo pienso en cómo romper esa relación".

FALSAS PROMESAS: El QUIEBRE DE LA CONFIANZA

Los compromisos que no se cumplen y los acuerdos olvidados entre los vendedores y los clientes son los causales de las principales fracturas. "Hay que poner atención a las promesas. Entiendo que muchas veces, por ejemplo, no puedo pagar el día que dije que iba a hacerlo. Para cuidar la relación, tengo que advertir de mi falta y pedir una prórroga con un nuevo plazo y pacto. No plantearlo por miedo va destruyendo el vínculo con el otro. También si aparezco días después de la fecha en la que tenía que pagar y no avisé", ejemplifica Díaz Ceballos.
Figueroa pide sinceridad por sobre todos los objetivos y reconocer algunos límites personales: "Tengo que ver si el tema que el cliente me trae para resolver está en mi área de excelencia o experiencia. Muchas veces, y esto está relacionado con la crisis, acepto clientes que tienen un problema que no sabemos resolver de la mejor manera o no es un problema que nos apasiona resolver. Entonces entro en una relación con falta de confianza".


Si crees que esta nota puede ser de valor para un emprendedor o vendedor estresado por la relación con un cliente, compartile la nota.

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lunes, 28 de marzo de 2016

Como arruinar una venta en 7 SIMPLES PASOS

Hace algunos años me negaba a vender. Recuerdo que si veía algún aviso clasificado para trabajar como vendedor/comercial directamente lo ignoraba. ¡Cualquier cosa menos eso!, pensaba. Creo que me sucedía porque vender, para mí, era rogar y eso me posicionaba por debajo del otro. ¿A quién le gusta esto? Pensar además que alguien rechace mi producto o servicio me daba vergüenza, miedo y enojo. (Estas emociones casi siempre vienen en ese combo). Ademas me consideraba alguien timido para el rubro.
Todo cambio cuando por necesidad de trabajar de “CUALQUIER COSA”, luego de cerrar mi segundo emprendimiento, me presente a una entrevista de trabajo para ocupar un puesto de VENDEDOR!!! ¿Quién iba a creerlo no? Pero ahí estaba yo, con la esperanza de obtener el puesto.

Todo marchaba relativamente normal, hablaba de mis estudios, mi familia, mi experiencia laboral que apenas empezaba y esas cosas que te pregunta tu entrevistador como introducción hasta que llegar a lo importante: LAS VENTAS!!

 Hasta ese día yo decía que jamás había vendido. Claro, lo que yo miraba para decir esto era el puesto en si mismo!! La acción de recibir dinero a cambio de mi producto o servicio. ¿Acaso una entrevista de trabajo no era vender mis competencias para ocupar ese puesto? ¿Estar con la chica que me gustaba no era “venderme” como el mejor compañero? En ese momento me di cuenta que había tenido muchas experiencias de ventas en los 23 años que tenía aquel día. (Nací en el 87)

Finalmente, pase la entrevista (concrete mi venta) trabaje 18 meses como vendedor externo (en la calle) en relación de dependencia para una empresa nacional y desde entonces no pare de vender!!!


 La experiencia adquirida hasta el día de hoy me llevo a aprender algunas cosas sobre vender y sobre todo cómo ARRUINAR UNA VENTA!  Y quiero compartirlas con vos...PARA QUE LO HAGAS DIFERENTE!

1)      Habla todo el tiempo. Si TU. solo! Lo que el cliente tiene para decirte acerca de su necesidad no importa! Tu. sabes lo que el necesita ya que has nacido con ese don de presentir todo.
Esto lo hacen a la perfección las empresas telefónicas ¿O NO?

2)      Gana solo TU. Debes con-VENCER a tu cliente de que no encontrara un producto mejor en el mercado, ni mucho menos más barato. NO ofrezcas garantía de tu producto y pónle  miles de trabas si desea cambiarlo.

3)      Insiste hasta el cansancio. Cuando el cliente te diga que no desea tu producto, no le creas. ¡Casi siempre mienten! Esta coqueteando contigo. Quiere ver hasta donde eres capaz de llegar para concretar tu venta.

4)      Habla mal de la competencia. Si  no mencionas al menos tres cosas que tu competencia hace mal, entonces dedícate  a otra cosa, las ventas no son tu fuerte.

5)      No cumplas tus acuerdos. Tu cliente no tiene reloj, tampoco sabe en qué fecha vive. Le dará lo mismo que su pedido esté listo en 24 o 96 hs. Total le aclaraste que el tiempo de entrega era aproximado y eso es CUANDO TENGAS TIEMPO.

6)      No le dés tu número personal. A ti lo único que te interesa es hacer la venta, luego, cualquier inconveniente derivalo  al 0800 o service oficial.

7)   Culpa siempre a los demás. Si recibes algún reclamo, culpa al del flete, al del depósito, al sistema o hasta incluso el Gobierno de turno sirve como excusa.

Lo que acabas de leer surge de la experiencia también como cliente. En este rol tengo mucha más práctica y me considero muy exigente. Como ejercicio te propongo que entres a 3 o 4 negocios y escuches atentamente si el vendedor se comporta como describo arriba y saca tus conclusiones. 

Creo que para un emprendedor la habilidad de vender es primordial para la supervivencia y éxito de su negocio. Sobre todo en la primera etapa donde la fuerza de venta se compone de una sola persona: SU DUEÑO/EMPRENDEDOR!

“Si vas a emprender, aprende a vender”

Mi compromiso contigo es compartirte además 5 claves, para conquistar a un cliente y tener éxito en tus ventas:

1.       Escucha a tu cliente:   como será de importante escuchar que tenemos dos orejas y una sola boca. La única manera de conocer a tu cliente y la necesidad que este tiene es escuchándolo. Abre la boca solo para preguntar. Conviértete en un experto en hacer preguntas. Muchas personas necesitan que las ayudes a identificar para que necesita tu producto o servicio. Escucha su necesidad, no le crees otra. Ya tiene muchas y fue a buscarte por una en particular. ¡Descúbrela!

2.       Busca la forma que ambos ganen: Si uno gana los dos pierden. Si después de escuchar a tu cliente te das cuenta que no tienes lo que el necesita, hazselo  saber. Recomiéndale a otro profesional si es necesario. Ofrece cambio directo o reintegro de su dinero si no está conforme con tu producto. Una muestra gratis ayuda para que tu cliente conozca tu producto o servicio antes de pagarlo.

3.       Habla siempre de tu producto o servicio: tienes que conocer a la perfección cuales son los beneficios de tu producto/servicio. Fíjate que dije beneficios y no características. Es diferente decir: “con este celular vas a poder acceder a internet en cualquier lugar” (característica) a “cuando tu dr/a este demorada vas a poder ver tus videos favoritos de Sergio Fernández en youtube o leer algún libro” (beneficio) 
Si un cliente potencial menciona que lo que vende la competencia es más barato no reacciones ante esto.  Haz foco en lo que ofreces y refuerza tus diferenciales para que tu prospecto perciba el valor de tu producto o servicio. 

5.   4.     Aporta más valor: hay una estadística que muestra que el 48% de los vendedores abandona el seguimiento ¿Por qué? Principalmente porque los invade el pensamiento de que si continuan serán molestos o caerán pesados. Este pensamiento va a generar emociones negativas y enemigas para él seguimiento entonces van a abandonar. En vez de esto piensa que cada mensaje o llamado tuyo aportara valor a la vida de ese potencial clientes. 


5.       Se impecable con tus acuerdos: para poder lograr esto, debes conocer a la perfección los procesos de tu negocio. Si haces diseño gráfico por ej. Tomate el tiempo cuando diseñes. Esto te ayudara a responder en tiempo y forma. Lo mismo si tienes una pizzería. ¿Cuánto tiempo tarda el maestro pizzero entre amasar, estirar la masa y hornearla? Si estás pensando que hay situaciones que no dependen de vos como por ej. Que te corten la luz mientras diseñas o que tengas una emergencia familiar. ¡Coincido! Pero entonces llama a tu cliente y realiza un nuevo acuerdo. No es necesario que expliques mucho el porqué. Solo pacta nuevamente y asegúrate que este conforme. Recuerda que tus resultados comerciales dependen de la calidad de tus relaciones. Y a nadie le gusta quedarse en una relación donde el otro no cumple sus promesas.

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